Inicio | El Autor | Contacto | Novelas en PDF | Anaquel | Epítome
IntroducciónPinturaDibujoPoesíaLibrosEpílogo
 

DIBUJO

Dibujar, ¡ah, ese poema de trazos con versos intuitivos! Los detalles vienen en oleadas pasajeras que si no se apuntan en un papel, se perderán para siempre. Su remplazo podrá ser diferente pero no carente de genialidad.

Muestra de Dibujo

Tomar un lápiz o algo que tenga la misma utilidad convierte al animal con intelecto en un manantial de arquetipos reunidos en su interior. De allí adentro saldrá el amor o el odio... con cuerpo y alma. Un dibujo mata o da vida, depende de quien provenga. Nuestras obras hablan de espantosas luchas internas, aquí combaten dioses y demonios en busca de una supremacía; en el pasado y en el presente estas luchas son permanentes, ayer fuimos más intuitivos hoy pensamos más, pero nuestras manifestaciones internas son las mismas y las hacemos evidentes, las máscaras que nos colocamos no esconden estas realidades.

Un resumen de estos terribles encuentros de fuerzas opuestas, nos llevará a concluir que el asiento de estas son nada menos que nuestros órganos sexuales. Allí en esas profundidades de nuestra anatomía, ambientadas por una atmósfera filosófica, ángeles y demonios buscan nuestra redención o nuestra perdición. Si se imponen las fuerzas angelicales entonces estas se difundirán hasta el cerebro limpiándolo, convirtiéndolo en una fuente de luz, si ocurriera lo contrario, entonces el cerebro se llenará de sombras con el color de la locura.

Todo es posible para el alquimista, para aquél que ha conseguido fabricarse cuerpos de oro internos. La luna ha sido transmutada, el sol la ha remplazado. La oscuridad lunar ha quedado atrás y el sol brilla con toda su intensidad y propicia la vida. Todo alquimista tiene la vitalidad de crear.

Todo es posible para aquella persona que ha decidido sacar la espada de la piedra. Esto, de sacar la espada de la piedra, significa no otra cosa que llevar adelante, dentro de ella misma, terribles luchas contra los tenebrosos que gobiernan sus actos. Allá está la ira, más alla la envidia, en el siguiente recodo del camino la lujuria, al costado del camino el orgullo, a sus espaldas la vanidad, enfrente la mala voluntad... y por todas partes, en este vasto escenario de la mente, acechan temibles enemigos que sumados son legión. Todas estas caricaturas infrahumanas, bien armadas, nos impiden llegar hasta aquella piedra gloriosa que guarda incrustada nuestra inútil espada.

Es imprescindible vencer a estos tenebrosos engendros, si queremos recuperar nuestra espada. Sin voluntad es imposible.

Llegados hasta la piedra que mantiene nuestra espada herrumbrosa, es necesario sacarla. ¿Que hay en nosotros tan poderoso como para sacarla? No otra fuerza que ha dado orígen al universo, no otra fuerza que aquella que ha creado planetas, no otra fuerza que aquella que ha colocado en el mundo a béstias y seres humanos. No otra fuerza que la sexual. Dios actúa a través del sexo, es imposible que el cerebro con todas sus teorías y conclusiones pueda hacerlo, es imposible que el corazón con todos sus sentimientos e intenciones pueda conseguirlo.

Nuestra sexualidad bien encausada, nos hará arrancar aquella espada de la dura roca, luego la perseverancia nuestra, los esfuerzos y los superesfuerzos de nuestra voluntad puliran aquella espada, le daran el filo correcto y nos servirá de eficiente herramienta para combatir definitivamente contra los tenebrosos tiranos que habitan en nuestros lloriqueantes interiores. En un tiempo venidero, sin duda, a cambio de nuestra acerada espada, podremos reclamar una espada plateada y por fin una de oro puro. Para entonces, todas aquellas tenebrosas entidades que nos acosaban no serán otra cosa que simple polvo.

 

Hondura
   
Muestra de Pintura
Muestra de Dibujo
Muestra de Poema
Muestra de Novela
Epítome
Anaquel
Contacto
Hechos
 
Unto una pared con carbones de/ óxido.
Animales que he visto hoy día ,
me vienen apuradamente.
Ya un elefante lanudo barrita pujando/
entre mis dedos.
Atropella el animal ;
la fuerza que lleva lo hace estrellarse
contra la pared de mi cueva.
El animal queda incrustado en la/ pared,
ya no parece un paquidermo
sólo una mancha con cola.
Lo dejaré así: en el futuro,
los que la vean,
¿verán en esta mancha a un elefante?
 
 
Inicio | Introducción | Pintura | Dibujo | Poesía | Novela | Epílogo | El Autor | Contacto
Derechos reservados. Copyright © Raúl Huayna. 2005 - 2011. Prohibida la reproducción total o parcial de esta página.
Ingresar a la muestra de dibujo.